Tiendas que se venden solas

 
Cuando uno piensa en un local comercial, difícilmente puede eludir pensar en el producto que ese local vende, en aquello que comercializa y por lo tanto da sentido a la necesidad de un espacio. Es por eso que es tan importante y necesario relacionar el producto que se vende con el diseño de la tienda. De esta manera, el impacto de marketing es mucho más importante.
 
A continuación te invito a que veas un par de ejemplos, muy bien resueltos en este sentido.

Deskontalia Store

¿Qué sucede si ese objeto de deseo fuese cualquiera? ¿y si fuese ninguno? En el caso del local de Deskontalia, ubicado en una calle del centro urbano de Donostia, la venta se ha producido antes incluso de que uno llegue al local. El espacio es un punto de recogida de cualquier producto que uno pudiese imaginarse comprando a través de Internet, pero también algo más
Diseñado por el estudio de arquitectura Vaumm, toman el espacio desde ese punto de vista en el que debería destinarse más que a vender, a ser punto de encuentro entre la marca y la gente, espacio abierto, un punto de la ciudad en el que tomase forma física un comercio situado en la red.
Un gran contenedor en blanco, en el que sólo destacan las cajas, que por supuesto, llevan la serigrafía de la marca. Sólo se diferencia la gran pantalla en la que el usuario puede ver todos los productos que comercializa la marca.
Se hace imprescindible que se vea todo. Que la tienda se aprecie desde fuera, ya que no hay trasteros, sólo cajas que recoger. Es por eso que la parte más funcional es un pequeño mostrador donde se encuentra el agente que te entrega tu pedido.
Mediante la organización de las cajas de cartón se crean diferentes zonas en la tienda, mediante módulos, como si de un elemento escultórico se tratase, que además, crean mobiliario también.
Da la sensación de que, cuando entras, vas a poder reconfigurar el local, y que es tan ligero, como la caja que te llevas.
Conseguido! Deskontalia cumple las expectativas de una buena tienda que sabe venderse a sí misma.
Planta del local
Fotos realizadas por Aitor Ortiz.
Distribución de las cajas en el techo
Sección del mostrador
Alzado del mostrador

Tienda Aesop en Fillmore Street

 
 
Este ejemplo también trata este pequeño y alargado local como un contenedor vacío en el que se expone el producto, pero fíjate, el color crema le da un toque antiguo perfecto para la venta de este tipo de producto.
 
Aesop es una conocida franquicia de cosmética tradicional para la cara, el pelo y el cuerpo, con tiendas en todo el mundo. En cada una de sus tiendas se preocupan de vender su producto a través de la adaptación al espacio de exposición.
 
En este caso, el estudio encargado de realizar la adaptación de su tienda en San Francisco fue NADAAA. La idea de enmarcar los productos en cajas antiguas recicladas, que se reparten por todo el espacio asimétricamente, da una sensación de unidad; y sobretodo, hace que cobre protagonismo el producto.
 
 
La pared opuesta está revestida en corcho puro, sin fisuras y ni uniones complejas. Utilizando la estricta y repetitiva organización de la botella de Aesop – un leitmotiv de la marca – el apilamiento desordenado de las cajas actúa para minimizar la naturaleza regimentada de la marca.
 
 
Fotos realizadas por Juliana Sohn.
 
Si estás pensando en tu tienda, tu lugar de venta o un espacio con estas características, toma nota de estos ejemplos. Y si nos necesitas… ya lo sabes. Estamos a tu disposición.

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